Bill Viola (Nueva York, 1951) es un artista estadounidense.
La vocación artística le surge ya en su infancia. Realiza sus estudios de arte en la Universidad de Siracusa, centro pionero en la utilización de nuevos medios de expresión. En aquel momento, el arte de épocas pasadas no despertaba en él interés alguno. A principios de los años 1970, el videoarte buscaba su lugar como forma artística autónoma y Viola fue testigo y partícipe de este proceso, influenciado por Bruce Nauman, Peter Campus, Vito Acconci, Nam June Paik, Frank Gillette, Ira Zinder, Juan Downey.
A finales de los años 1970 y principios de los años 1980, sus ideas y su capacidad técnica experimentan un impulso, debido en parte al desarrollo de los medios audiovisuales y a su propia evolución en el plano personal. Su perspectiva vital da un giro.

Este cambio fue motivado por su descubrimiento de la religiosidad oriental y de los místicos cristianos, en lo que parece una búsqueda de una espiritualidad transversal.
Su inquietud espiritual le llevó a viajar por todo el mundo, realizando numerosas grabaciones, como Chott El-Djerid (A Portrait in Light and Heat), en Túnez o Hatsu Yume, en Japón.
Son las vídeo instalaciones la parte más conocida de la obra de Viola. En ellas, aparecen de manera recurrente representaciones oníricas y temas como los ciclos vitales, el nacimiento o la muerte.
En su proceso de maduración, surge en él un interés creciente por el arte de periodos anteriores, y, específicamente, por el arte renacentista.
Entre sus exposiciones, destacan Hatsu Yume, en Japón, y Bill Viola. Las Horas Invisibles. En 2005, la Fundación La Caixa expuso en Madrid y otras ciudades españolas las piezas más destacadas de su proyecto dedicado a Las pasiones.
Maia Roberts
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